Del mar al plato
En San Blas, la comida no viene servida: se pesca, se intercambia y se prepara, todos juntos. Pescamos mientras navegamos entre islas, intercambiamos con los guna frutas y verduras tropicales, y lo cocinamos de forma sencilla en la cocina del barco. La clase es simplemente una invitación a ponerte manos a la obra: los clásicos del barco —ceviche, tartar, carpaccio, pescado a la barbacoa— y luego, según nos apetezca, un poco de cocina tailandesa, un poco de italiana (piensa en fettuccine de langosta o risotto de pulpo), y muchos platos saludables, con verduras y frutas como protagonistas. Fresco, sin complicaciones, sin desperdiciar nada.
Compartir una comida es sagrado
Nadie está obligado a participar, pero la mayoría lo hace, porque aquí es donde se reúne todo el día. Aprendes algunos trucos, intercambias historias junto a la tabla de cortar, y luego todos te sentas a comer lo que has preparado —con el agua turquesa a pocos metros y una isla desierta frente a la proa—. Es más un pequeño ritual diario que una clase, y es una de las cosas que la gente recuerda más de San Blas.
Preguntas frecuentes
¿Necesito experiencia en cocina?
Para nada. Aprenderás algunos trucos de cocina a bordo —cómo filetear un pescado fresco, preparar un ceviche— y lo importante es hacerlo juntos, no que salga perfecto. Los principiantes totales son bienvenidos.
¿De dónde viene la comida?
El mar y las islas. Pescamos mientras navegamos y cambiamos nuestros productos por frutas y verduras tropicales con las comunidades guna. La comida no puede ser más fresca ni más local: todo se pesca o se recoge el mismo día.
¿Está incluido en el viaje o es un extra?
Parte de ello —todo está incluido en el precio de tu camarote, sin suplementos ni cargos adicionales—. Cocinar y compartir comidas es simplemente parte de la vida a bordo del Ikigai en San Blas; únete cuando te apetezca.